MI CASA

Mi casa no es una casa normal. Es una casa llena de fantasmas y fantasías, o fantasías de fantasmas, que al cabo es igual. Es una casa donde está mi aire y algunas gotas de mi muerta sangre, desde la que he dado hasta sangre que he hurtado aún sin permiso dado. Es una casa de lamentos, lágrimas y gritos. Algunos son de mi madre, algunos otros de nadie, y algunos otros, en los que renace el sonido, han llegado a ser míos…o muy míos para terminar sin aclarantes.

En esta casa, mi única casa, mi principio y fin espero, están guardados tantos sentimientos, mi moral y bajeza en los espejos y en cada mancha un recuerdo, una pérdida añoranza. Así es mi casa, no como una cualquiera donde nadie recuerda cada vez que camina entre sus pasillos de estrellas.

Así es, más clara que una lágrima tuya, más perdida y encontrada que cualquier tipo de ayuda, así es mi casa. Un día un lugar donde me deprimo, otro donde me protejo, otro donde me alegro de ser parte de cada respiro de ella, toda ella, desde su escalera con un Jesús enfrente, desde su madera por las noches aullante como gritos y aullidos de entes perdidos como lágrimas de mi madre. Esas lágrimas que ha callado tanto, y por siempre ha guardado solitariamente entre las paredes de cada rincón de esta casa.

En el día la casa susurra a cada oído de nosotros de sus habitantes, sus intrusos o invitados, cuestión de enfoques. Esa es mi casa la que detiene hasta el aire, donde nunca corre como si estuviera ahogado, mientras mi ventana y la de mi madre, mientras mi puerta y la de mi madre no son despedazadas con tales gritos de unión que su misma madera, que los vecinos de siempre, que el perro que ladra y aún los mismos fantasmas no ruegen, no aplaudan, no rian en cada molécula, en cada partícula de aire que inunda nuestras almas. En esta casa el viento no discute, no nosotros los entendemos, en esta casa del diario, aquí el viento no nutre, aún más que el alimento.

Esta casa sabe más de mí que yo mismo, esta casa es tan intrusa que aún cuando pienso,…me escucha, es tan negada y rencorosa que cuando mi madre y yo discutimos…¡se va la luz!, se funde un foco!, se escucha un grito!, suena el teléfono!, lo que sea, mil cosas a la vez con tal de que su alma, según ella, no esté enfadada.

Esta casa me ha visto desnudo de alma y con cuerpo nuevo, aquí he perdido cosas. aún cuando no sea este el lugar, siempre hay algo entre yo y esta casa y ella va al último por costumbre por pesadumbre pero con sangre callada.

aqui jugo mi alma, aqui sigue mi alma

aqui solo aquí, en mi casa, la única

…mi casa…

Posted by

Pablo Eduardo Ibáñez López

Facebook
Twitter
LinkedIn