CAPITULO II
E L E S P Í A
El silencio y oscuridad es lo único fijo en la reunión de los Destructores. Nadie habla, todos los pensamientos están ensimismados buscando estrategias para seguir avanzando como tentáculos de pulpos, que cuando logran atrapar la luz, la consumen hasta que pasa a ser parte de ellos para apagarse, dejando tan solo más sombra. De repente una voz potente rompe el silencio y dice:
– Aún no sé qué harán los Protectores pero no podemos esperar. El fin se acerca. Necesitamos asegurarnos de poder continuar hasta destruirlos a todos, antes de que ellos acaben con nosotros.
Los Destructores empiezan a moverse desesperados, como peces en un barril, el miedo los come por dentro. Esa primera voz hace que despierte un murmullo en la reunión, un susurro que dura cierto tiempo. Pero como ya sabemos, la oscuridad nunca descansa y cada uno de los destructores piensa en un plan. El más macabro que uno se pueda imaginar. Es tanta su preocupación que por un momento descuidan sus defensas y un rayo de luz logra alumbrar, sólo un poco, a donde ellos están reunidos. La delgada estela de luz hiere sus ojos pero dentro del débil rayo pueden distinguir una figura rara. Algunos de ellos temen que sea un Protector y comienzan a gritarle:
– ¡Fuera espía! ¿Has venido a ver lo que hacemos? ¡Fuera! ¡Extínguete! ¡Desaparece!
– Silencio – dice La Voz potente del más grande de los destructores –. No es más que nuestro espía. Déjenlo hablar.
El espía es un destructor muy débil y con un poder muy extraño, ya que puede estar en la luz sin verse afectado por ésta.
– ¿Qué sabes de nuestros enemigos? –pregunta la Voz potente, y el espía contesta de manera oscura y misteriosa:
– Lossssssss Protectoresssssss han decidido poner una fuente inagotable de luz en una esfera. Pronto la llevarán al mundo de Gondra.
El silencio es general, pero en todos sus pensamientos esta Gondra, uno de los mejores planetas del universo para los Protectores. Entonces, todo ha terminado, lo saben. El mundo de los dragones es imposible de quebrantar. Han tratado siglos de eliminar al menos a un dragón y ha sido inútil.
– ¡Bah, los dragones y su justicia! – se escucha a lo lejos, en una voz cargada de ironía.
– ¡Los dragones y su bondad ¡ – dice otro lleno de coraje.
– ¡Los dragones y su dichosa valentía¡ – comenta enojado un tercero.
El silencio vuelve a reinar, de pronto, murmuran entre dientes:
– Los dragones y su unión, hemos sido derrotados nos han vencido ese mundo es muy poderoso no vamos a poder con ellos, la luz se nos escapa.
– Sí, es cierto…pero debemos hacer algo, no podemos conformarnos, no, no debemos, hay que actuar lo antes posibles.
– ¿Y cómo? Tiene alguien alguna idea, digan algo al respecto.- grita uno desesperado.
– Hay que esperar.
– ¿Esperar qué? – le contestan.
– Debe de existir una forma para que la luz desaparezca para siempre.
La oscuridad se hace más intensa hasta que el murmullo se apaga y nuevamente habla la Voz potente.
– ¡¿Derrota?! No conozco el significado de esa palabra. Hemos sido unos tontos. En nuestro esfuerzo por acabar con todo nos hemos debilitado. – Dice mientras mira a toda la asamblea – Pues ahora, unamos nuestra maldad en contra de Gondra y terminemos de una vez por todas con los Protectores de la luz y con los dragones.
– Sería inútil –exclama la mayoría. Los demás apoyan la idea, el murmullo es general. – Los Protectores aún existen y no lo permitirán… Debemos de pensar en alguna solución, debemos asegurar el fin de la luz.
De nuevo la Voz potente habla:
– Eso mismo acabo de explicarles. Pero aquí hay alguien que tiene algo que decir, porque algo interesante para todos se ha estado guardando ¿no es así? Pues bien, no nos hagas esperar. ¡Dilo de una vez!
Todos se miran entre sí con ojos confundidos, como preguntándose a quién se refiere la Voz.
– Essssssssspía – se escuchó en un débil susurro.
– ¿Espía? – se preguntan varios, sin entender bien a qué se refiere el Destructor que habla.
– Yo ssssssssoy un essssssssspía –se escucha de nuevo. Esta vez la voz es tan fuerte que todos notan quien habla – ¡Yo dessssstruiré la esssssfera!!
– Patrañas –contestan rápidamente varios –. No tienes el poder – eres solamente eso. Un espía.
– La luzzzzzz no me reconossssssce, yo puedo estar en la luzzzzzz –contesta el espía en medio de un gruñido. Su rostro se muestra molesto.
– Sí, lo sabemos –dice la voz –. ¡Pero aun así, no tienes el poder!
– Ussssstedessss me darán sssssu poder. Ussssstedessss me harán el másssss poderosssso. Yo ssssssssoy el único que puede lograrlo.
Los destructores guardan silencio. En el pasado, se habían percatado del poder que poseía el espía para entrar y salir de la luz cuantas veces quisiera sin que los Protectores pudieran descubrirlo. Sin embargo, la decisión es muy difícil, pues también saben que entregar sus poderes significa para ellos desparecer para siempre.
Una vez más la discusión comienza. Muchos no están de acuerdo en perder su vida, o perder sus poderes intentando derrotar a los Protectores. La envidia es uno de los grandes sentimientos que llenan el espíritu de un destructor. Pero saben que la idea no es equivocada. El sacrificio, piensan, que acto tan estúpido y lleno de amor. Primero siempre estará uno mismo que los demás. El fin se acerca, nadie dice nada. ¿Que será más grande su odio por la luz o su envidia? Al final, deciden lo peor para el futuro del universo: dejarán caer toda su maldad, todo su odio, todo su poder y lo entregarán al espía. No existirá mayor mal que él, ni mayor oscuridad que la de su corazón. Será el último Destructor. Su última arma. Su última oportunidad. El Destructor más poderoso de todos los tiempos, el destructor que crea la discordia, el que busca la desunión, el Destructor de Destructores, el peor de todos.
A partir de ese momento todos los demás desaparecerán, y sólo quedará vivo uno, pero con la fuerza de todos. Con la maldad y la crueldad de todos. El Destructor único y poderoso. El enemigo más acérrimo de los Protectores. No descansará hasta terminar con el más mínimo rastro de luz, con el más pequeño rayo de sol. Este ser tan tremendamente poderoso, tan lleno de coraje y negrura, de rabia desmedida tendrá nombre. Un nombre que correrá por todos los rincones, por todas las sombras unidas al mundo de la oscuridad, correrá el murmullo, el susurro, el grito a voces de ANKER, ANKER, ANKER…el Destructor más grande que haya existido jamás.